Tres harinas alternativas al trigo para cocinar libres de gluten


Las harinas alternativas al trigo sin gluten son adecuadas para personas celíacas o personas que tienen alguna sensibilidad al gluten. Son seguras para este tipo de población cuando es libre de contaminación cruzada con gluten, es decir, cuando no existen trazas de gluten debido a la absorción del mismo en la molienda, manipulación o cualquier otra parte del proceso del mismo.
Estas harinas pueden utilizarse como sustitutas de las harinas de trigo y prepararse cualquier alimento derivado, desde postres hasta platos salados. Claro que cada tipo de harina tiene sus propias cualidades que la hace mejor para utilizarse en un tipo de plato que en otro.

Hoy vamos a hablar de tres tipos de harinas alternativas al trigo sin gluten, probablemente las más comunes, nutritivas y versátiles: la harina de arroz, la harina de castaña y la harina de quinoa.

Harina de arroz

Es la más popular entre las harinas sin gluten que existe, se obtiene a partir del arroz molido, que puede ser arroz blanco o arroz integral para aportar más fibra al organismo. Comúnmente es utilizada para espesar, ya que es muy fina y muy simple de sabor. También resulta ideal para conseguir deliciosos rebozados al enharinar las comidas. Algunas personas la mezclan con cereales, frutos secos o verduras deshidratadas y de esta forma solucionan su simpleza. Uno de los alimentos más comunes que se preparan a partir de la harina de arroz es el pan sin gluten.



Harina de castaña

Es la harina que se obtiene a partir de la castaña, la cual puede mezclarse perfectamente con la harina de arroz y seguir teniendo el beneficio de ser libre de gluten. Su dulzor la hace perfecta para ser una harina utilizada en postres como bizcochos y galletas. Además, es rica en nutrientes como vitaminas del complejo B y en minerales como hierro, zinc y fósforo.


Harina de quinoa

La quinoa se considera un pseudocereal y propio de Suramérica. Se reconoce el alto valor nutritivo de la harina de quinoa, al ser rica en proteínas, hierro, zinc y vitaminas. Es una harina rendidora ya que con media taza de ésta, se cubre las cantidades que normalmente se realiza con una taza de harina tradicional. Su sabor es avellanado, ideal para hacer crepes o tortillas. También es ideal para hacer pan de molde, que no requiere de mucho amasado, ya que al no tener gluten se afecta la plasticidad de la masa.




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