Las semillas de chía, un alimento muy completo

Proceden de la planta Salvia hispanica, conocida comúnmente como chía, originaria de México y Guatemala. Esta planta ya era cultivada por los aztecas en tiempos precolombinos, y sus semillas han sido y son ampliamente utilizadas en Paraguay, Bolivia, Argentina, México y Guatemala para la elaboración de bebidas nutritivas y como fuente de alimento. En los últimos años su uso también se ha extendido a Europa, donde hasta hace poco habían pasado desapercibidas.

La semilla de chía es un alimento altamente nutritivo

Entre sus propiedades destaca su alto contenido en ácido graso omega 3, siendo una de las especies vegetales con mayor concentración de dicho compuesto. El ácido graso omega 3 es un ácido graso esencial que tiene múltiples beneficios sobre la salud. Entre ellos se incluyen, por ejemplo, su efecto protector frente al infarto de miocardio en personas con enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, las semillas de chía son una fuente excelente de vitaminas B. Concretamente, contienen un 54% de tiamina o vitamina B1, fundamental en procesos como la conducción de los impulsos nerviosos; un 59% de niacina o vitamina B3, un compuesto clave para los mecanismos de reparación del ADN; un 14% de riboflavina o vitamina B2, que favorece la absorción de proteínas, grasas y carbohidratos; y un 12% de vitamina B9, también conocida como ácido fólico, cuya deficiencia está asociada a diferentes patologías, como por ejemplo la espina bífida.
Así, el consumo de semillas de chía aporta una importante cantidad de antioxidantes, principalmente flavonoides. Entre esos compuestos antioxidantes podemos encontrar la quercitina, el betacaroteno o el ácido cafeico. Una de las funciones centrales de los antioxidantes es la eliminación de los radicales libres, potencialmente perjudiciales cuando se encuentran en grandes cantidades y asociados a múltiples y diversos procesos patológicos.

Estas semillas también contienen minerales importantes para nuestro organismo como el calcio, el hierro, el magnesio, el manganeso, el fósforo y el zinc.
Por otro lado, las semillas de chía también son ricas en proteínas y aminoácidos, por lo que su consumo puede contribuir a la regeneración del tejido muscular, por ejemplo.
Por último, cabe mencionar que este alimento es una excelente fuente de fibra soluble e insoluble. La fibra insoluble favorece la regulación del tránsito intestinal y contribuye al mantenimiento de una flora bacteriana saludable. Por su parte, la fibra soluble, responsable del aspecto mucilaginoso de las semillas de chía cuando se encuentran en agua u otro medio acuoso, contribuye a la regulación de los niveles de azúcar en sangre.

Si a todas estas propiedades y beneficios le sumamos el suave y agradable sabor con el que cuentan las semillas de chía, no es de extrañar que su popularidad esté creciendo de manera exponencial. Además, su gran versatilidad permite utilizarlas en la elaboración de platos muy diversos, desde panes hasta batidos nutritivos.

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